Buques sancionados vinculados a Irán y una embarcación pesquera fueron rastreados cerca de cables submarinos en el Golfo de Omán. Sus movimientos no prueban que prepararan un ataque, pero coinciden con advertencias de Teherán sobre esta infraestructura crítica y con una guerra que ha afectado los trabajos de instalación y reparación en la región.
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- Windward rastreó en octubre tres tanqueros sancionados vinculados a Irán y un barco pesquero cerca de cables submarinos.
- Seis cables activos cruzan el estrecho de Hormuz; cuatro países dependen por completo de conexiones que pasan por ese punto, según la información citada.
- La inseguridad marítima ha impedido que los buques cableros trabajen con normalidad y frenó la expansión regional de 2Africa.
🚨🌐 Buques vinculados a Irán, cerca de cables submarinos en Hormuz
Windward rastreó tres tanqueros sancionados y un pesquero junto a esas rutas. Algunos circularon y apagaron el AIS.
No hay pruebas de sabotaje. Seis cables activos cruzan la zona y la inseguridad frenó trabajos… pic.twitter.com/3Oj4JwXC7l
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) November 7, 2026
La actividad de buques vinculados a Irán cerca de cables submarinos de Internet ha elevado la preocupación sobre una infraestructura clave para las comunicaciones internacionales en el Golfo de Omán y el estrecho de Hormuz. La firma de inteligencia marítima Windward rastreó en octubre tres tanqueros sancionados y un barco pesquero iraní en las proximidades de corredores de cables. Según la compañía, algunas maniobras podrían indicar vigilancia o preparación para acciones contra esas conexiones, aunque no confirman esa intención.
Los movimientos no demuestran por sí solos que las embarcaciones hayan dañado los cables o preparado un ataque. Su presencia coincide con advertencias de funcionarios iraníes y comandantes de la Guardia Revolucionaria Islámica sobre la posibilidad de atacar la infraestructura submarina. Por separado, Estados Unidos ha amenazado con renovar sus operaciones militares contra Irán.
Movimientos sospechosos cerca de los corredores submarinos
Ars Technica informó, con base en datos recogidos por el Financial Times, que Windward siguió a tres tanqueros sancionados vinculados a Irán y a un barco pesquero iraní mientras navegaban cerca de cables submarinos durante octubre. La empresa combinó información de seguimiento marítimo con imágenes satelitales y observó que algunas embarcaciones reducían la velocidad y describían círculos sobre distintas rutas de cable.
En ciertos casos, los barcos dejaron de transmitir mediante el sistema de identificación automática, conocido como AIS, que normalmente comunica su ubicación y otros datos de navegación. Esa interrupción vuelve más difícil seguir sus trayectorias en tiempo real, aunque la compañía pudo apoyarse en imágenes satelitales para continuar observando los desplazamientos.
Windward sostuvo que esos patrones podrían corresponder a embarcaciones que trazan rutas de cables o que colocan explosivos o minas mientras mantienen apagados sus transmisores. La compañía presentó esa interpretación como una posibilidad sugerida por el comportamiento de los barcos, no como una confirmación de que se hayan instalado cargas o cometido un sabotaje.
En una publicación de blog del 26 de octubre, la firma destacó dos tanqueros sancionados que permanecieron a la deriva durante días directamente sobre corredores regionales de cables. Según Windward, ninguno transportaba carga comercial y no parecía tener una razón comercial para detenerse allí, un detalle que aumentó las dudas sobre el propósito de esas maniobras.
Una ruta crítica para las comunicaciones internacionales
El estrecho de Hormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y funciona como un punto de paso estratégico tanto para el comercio como para las telecomunicaciones. Seis cables submarinos activos atraviesan actualmente la zona y conectan Medio Oriente con Europa, África y Asia; además, otros dos cables tienen segmentos en construcción en la región.
La dependencia de esa red es especialmente marcada para Irak, Kuwait, Baréin y Qatar, que necesitan las conexiones submarinas que pasan por el estrecho para comunicarse con el exterior. La vulnerabilidad no se limita a esos países: cerca de un tercio del tráfico de Internet con destino al oeste de India atraviesa el Golfo Pérsico y Hormuz.
Entre los proyectos afectados por el contexto regional figura 2Africa, un cable en construcción cuya propiedad corresponde a un consorcio tecnológico que incluye a Meta, empresa estadounidense. Ese sistema fue uno de los principales corredores visitados por los barcos vinculados a Irán, de acuerdo con el seguimiento citado en la información publicada por Ars Technica.
La fuente también recoge una declaración de un portavoz de la Guardia Revolucionaria Islámica que describió siete cables principales atravesando Hormuz y advirtió sobre su importancia para las operaciones globales de Internet y la transmisión de datos comerciales. Esa cifra aparece en el contexto de la advertencia del portavoz del 20 de octubre, mientras que el recuento de seis cables activos y dos con segmentos en construcción describe la situación de la red según la información del artículo.
Amenazas, guerra y trabajos de reparación interrumpidos
La tensión se intensificó después de que Estados Unidos e Israel iniciaran ataques contra Irán el 28 de febrero de 2026, según el relato de la fuente. El Congressional Research Service describe esos ataques como el inicio de un conflicto regional más amplio. La respuesta iraní ha incluido ataques a bases militares, buques y aeronaves estadounidenses, además de acciones contra la navegación comercial en Hormuz, refinerías, otras instalaciones energéticas y aeropuertos de varios países del Golfo.
Irán también ha amenazado o atacado infraestructura de grandes empresas tecnológicas estadounidenses en Medio Oriente, incluidos varios ataques con drones contra centros de datos de Amazon. En mayo de 2026, un portavoz de la Guardia Revolucionaria afirmó que Teherán impondría tasas a los cables de Internet pertenecientes a compañías tecnológicas estadounidenses y a otros propietarios.
Más recientemente, funcionarios iraníes y comandantes de la Guardia Revolucionaria advirtieron que podrían atacar directamente los cables que atraviesan Hormuz. El 20 de octubre, un portavoz señaló que siete cables principales sostienen operaciones globales de Internet y transmisión de datos comerciales, y añadió: «Le recordamos esto al enemigo».
Las advertencias se produjeron después de que Donald Trump amenazara repetidamente con reanudar grandes ataques militares contra Irán y dijera que podría «aniquilar» al país durante un discurso ante las Naciones Unidas en Nueva York el 22 de septiembre. En la fase más reciente del conflicto, las operaciones militares estadounidenses contra objetivos iraníes han sido más limitadas, mientras Trump alternaba entre nuevas amenazas y expresiones de apoyo a una posible salida diplomática.
Daños operativos y búsqueda de rutas alternativas
La navegación comercial también ha estado bajo presión y octubre registró el mayor número de ataques a buques desde el inicio de la guerra, según el material de la fuente. Ese entorno ha impedido que la reducida flota de barcos especializados en tender y reparar cables opere con seguridad en la región desde que comenzó el conflicto.
La falta de acceso de esos buques ya tiene consecuencias para los proyectos de infraestructura: la expansión planificada del cable 2Africa, respaldado por Meta, tuvo que detenerse. La interrupción no equivale necesariamente a la cancelación del proyecto, pero sí muestra cómo la inseguridad marítima puede retrasar la instalación y el mantenimiento de conexiones digitales.
En paralelo, empresas tecnológicas estadounidenses y países del Golfo han acelerado sus esfuerzos para desarrollar rutas de cables que eviten el estrecho de Hormuz. La búsqueda de trayectos alternativos responde a la importancia del paso para la conectividad regional y al riesgo de que las amenazas o los ataques impidan utilizarlo con normalidad.
El peligro para la infraestructura submarina no se limita a Medio Oriente: las amenazas de sabotaje y las acciones de zona gris también han aumentado en otras regiones, desde el mar Báltico hasta el océano Pacífico. En Hormuz, la combinación de cables esenciales, buques que interrumpen sus señales y advertencias públicas mantiene abierta la preocupación, aunque los movimientos rastreados no prueban que haya ocurrido un ataque contra la red.
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