Varias ramas de las fuerzas armadas de EE.UU. desactivaron identificadores publicitarios en teléfonos y computadoras militares después de que surgieran alertas sobre el uso de datos comerciales de ubicación para rastrear a sus fuerzas en Medio Oriente.
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- La Fuerza Aérea, el Comando de Operaciones Especiales y el Ejército reportaron medidas distintas para bloquear identificadores publicitarios.
- Ron Wyden y Pat Harrigan pidieron al Pentágono investigar si la respuesta militar neutralizó realmente el riesgo de los corredores de datos.
- Expertos advierten que desactivar los identificadores móviles reduce la exposición, pero no elimina otras técnicas de rastreo digital.
🚨🇺🇸 EE.UU. desactiva rastreadores en dispositivos militares
Fuerza Aérea, Ejército y Operaciones Especiales bloquearon MAID tras alertas sobre datos comerciales capaces de revelar la ubicación de tropas en Medio Oriente.
Wyden y Harrigan pidieron investigar. Persisten otras… pic.twitter.com/vnK3ZGgmzk
— Diario฿itcoin (@DiarioBitcoin) September 4, 2026
Fuerzas armadas de EE.UU. desactivan rastreadores publicitarios ante riesgo para sus tropas
Varias ramas de las fuerzas armadas de Estados Unidos desactivaron identificadores publicitarios en una variedad de teléfonos, computadoras y dispositivos militares, según cartas divulgadas por el senador Ron Wyden y declaraciones entregadas a Reuters. La decisión ocurre después de reportes que señalaban que datos de ubicación disponibles comercialmente podían utilizarse para rastrear y atacar a fuerzas estadounidenses desplegadas en Medio Oriente, elevando una amenaza que durante años se asoció principalmente con la privacidad de consumidores.
Las ramas militares modifican sus dispositivos
La Fuerza Aérea informó a Wyden que había desactivado los identificadores publicitarios en computadoras y teléfonos móviles aproximadamente dos meses antes de la divulgación de la carta. El Comando de Operaciones Especiales de Estados Unidos comunicó por separado que había eliminado recientemente esos identificadores de sus dispositivos con Windows, aunque ambas instituciones declinaron ofrecer comentarios adicionales sobre el alcance operativo de las medidas.
El Ejército también confirmó que los identificadores publicitarios vinculados con dispositivos móviles fueron desactivados desde comienzos de 2026, pero entregó un calendario más detallado para sus distintas plataformas. Según un comunicado, los ID publicitarios ya estaban bloqueados en computadoras Windows desde antes de 2021, mientras que en equipos Android y Apple quedaron desactivados por defecto desde al menos febrero de 2026.
Las cartas enviadas a Wyden por el Ejército y la Armada indicaron que ambas ramas habían desactivado los identificadores publicitarios en dispositivos militares, aunque no precisaron cuándo comenzaron las restricciones. La Armada no respondió los mensajes que buscaban conocer más detalles, una ausencia de información que deja diferencias importantes entre las políticas aplicadas por cada componente de las fuerzas estadounidenses.
Estas medidas no representan necesariamente una prohibición general del uso de teléfonos inteligentes en zonas de conflicto, pero sí muestran que el Pentágono considera los metadatos comerciales un problema de seguridad nacional. Los funcionarios militares evalúan restricciones más amplias, mientras intentan equilibrar las necesidades de comunicación del personal con el riesgo de que una señal aparentemente rutinaria revele la ubicación de una base o de una unidad.
El mercado de datos llega al campo de batalla
Los identificadores publicitarios móviles, conocidos habitualmente como MAID, son códigos únicos asociados con dispositivos específicos que permiten seguir la actividad de una persona dentro de aplicaciones móviles. Al combinarse con registros de aplicaciones y señales de ubicación, esos códigos pueden ayudar a determinar dónde se encuentra un usuario, incluso cuando la información se recopiló originalmente con fines comerciales y no militares.
La preocupación central de los legisladores es que la industria publicitaria recopila grandes volúmenes de información y los corredores de datos, empresas que reúnen y revenden datos personales, pueden comercializarla a terceros. En ese modelo, un adversario no necesariamente tendría que penetrar una red militar para obtener pistas sobre los movimientos de las tropas, porque podría intentar comprar información disponible en el mercado.
El riesgo adquiere una dimensión distinta en Medio Oriente, donde una ubicación asociada con un teléfono puede revelar patrones de desplazamiento, horarios de actividad o concentración de personal. La información no necesita identificar explícitamente a un soldado para resultar útil: la repetición de señales en una instalación, un vehículo o una zona de descanso puede ofrecer indicios operativos que un atacante podría cruzar con otras fuentes.
En julio, Reuters había informado que algunos militares desplegados en Medio Oriente podrían recibir la orden de entregar sus teléfonos, debido a que videos publicados en internet estaban ayudando presuntamente a Irán a localizar bases estadounidenses en la región. Ese antecedente explica por qué la discusión ya no se limita a los anuncios personalizados, sino que abarca cualquier actividad digital capaz de exponer posiciones, rutinas o movimientos del personal.
Wyden exige una investigación al Pentágono
Wyden, senador demócrata por Oregón, ha presionado durante meses al Pentágono para que responda a los peligros derivados del comercio de datos de ubicación. El viernes, el legislador y el congresista Pat Harrigan, republicano por Carolina del Norte, solicitaron una investigación sobre si las fuerzas armadas habían contrarrestado adecuadamente la amenaza y acompañaron su pedido con las actualizaciones proporcionadas por las distintas ramas.
Wyden sostuvo en un comunicado que los esfuerzos conocidos hasta ahora dejaban claro que el ejército no había sido efectivo para neutralizar el riesgo. Su evaluación apunta a una brecha entre desactivar una función del sistema operativo y controlar todas las rutas por las que una aplicación, una red o un proveedor tecnológico puede inferir la ubicación de un usuario.
Harrigan planteó el problema en términos igualmente directos, al afirmar que los enemigos de Estados Unidos no deberían poder sacar una tarjeta de crédito y comprar información que les ayude a rastrear a las tropas estadounidenses. La frase resume la inquietud política detrás de la investigación: datos que parecen ordinarios cuando se emplean para publicidad pueden adquirir valor estratégico cuando describen a personal militar en una zona de guerra.
El Pentágono dijo por correo electrónico que respondería directamente a los legisladores, sin entregar en ese momento una explicación pública adicional. Las cartas, sin embargo, ofrecen una imagen parcial de la respuesta institucional, porque algunas ramas comunicaron fechas precisas, otras utilizaron expresiones generales como recientemente y la Armada no respondió a las solicitudes de información.
Desactivar el MAID no elimina el rastreo
Zach Edwards, cofundador de Decryptads, una empresa de tecnología publicitaria enfocada en privacidad, calificó como algo definitivamente positivo el esfuerzo para desactivar los MAID en dispositivos operados por militares. A su juicio, las restricciones deberían impedir esencialmente que la ubicación de esos equipos aparezca en las ventas masivas de datos realizadas por numerosos proveedores.
El especialista también advirtió que el personal todavía podría ser rastreado mediante métodos más complejos, incluso si el identificador publicitario deja de estar disponible. Entre esas posibilidades mencionó la triangulación de detalles técnicos del dispositivo con información de red u otros datos de ubicación, técnicas que pueden construir una señal identificable sin depender exclusivamente del código publicitario tradicional.
La advertencia es relevante porque un teléfono no funciona como una única fuente de datos aislada, sino como un conjunto de sensores, conexiones y aplicaciones que intercambian información. Desactivar el MAID reduce una vía concreta de exposición, pero no garantiza por sí solo que desaparezcan las huellas generadas por redes móviles, servicios de localización, navegadores o programas instalados.
El debate también muestra cómo la economía de la publicidad digital puede cruzarse con la ciberseguridad y la defensa nacional. Mientras el Congreso busca determinar si las políticas militares son suficientes, las ramas armadas deberán definir si bloquean más funciones, limitan el uso de teléfonos en despliegues o establecen controles adicionales sobre aplicaciones y proveedores que procesan datos de ubicación.
La investigación solicitada por Wyden y Harrigan podría aclarar qué información se mantuvo expuesta, desde cuándo existieron las restricciones y qué diferencias persisten entre computadoras Windows y dispositivos móviles Android y Apple. Hasta que esas respuestas lleguen, la desactivación de los identificadores representa un paso defensivo, pero no una solución completa frente a un mercado capaz de convertir señales comerciales en inteligencia operativa.
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